POR QUÉ UNA FOBIA AL CEPILLO DE DIENTES NO SUPONE UN PROBLEMA DENTAL

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Antes de avanzar, algunos preliminares. NUNCA se trata de una fobia al propio cepillo. Mi sonrisa luce limpia y esmaltada. Sino un pánico declarado a los cepillos ajenos,  sobre todo, por encima de todas las cosas, si se instalan en la repisa de MI cuarto de baño.

Yo sé que resulta impopular, que puede ser malinterpretado, pero soy de una generación que creció escuchando a Nino Bravo, qué le vamos a hacer. Me refiero al ligue de una noche  que acaba convertida en amante por unas semanas. Todo va bien. Hay buen sexo. No es la chica de tu vida pero bueh, la pasas bien. Y de repente, por obra y gracia del birlibirloque, un día descubres un cepillo ajeno, el SUYO, junto al tuyo en el aseo. La miras como si fuera Carrie a punto de lanzarte todos los cuchillos de la cocina con la mente. Lo capta y esboza un: ¿Te importa? Como llevo unas noches durmiendo aquí…

¡¡MIERDA claro que me importa!! Es un puto cepillo… Pero como eso queda en plan pánico, una disimula, saca sonrisa: dienteeees, siempre son los dientes. Y hace como que no. Y ahí se acaba todo. Nunca se lo dices, pero a partir de ese día dejas de quedar. Si te dice de quedar inventas cualquier excusa: ¡Uf, qué de trabajo! Mira ¿sabes qué? Ya te llamo yo. Y claro, nunca la llamas. Si te ves por ahí en adelante, sabes que ha pasado por todos los estados. Desde el ¿QUÉ? al ¿POR QUÉ? y más tarde el: Será… ¿pero qué se habrá creído? Y bueno, lo aceptas porque al fin de cuentas, cómo le vas a decir que eres tan infantil que te aterra un puto cepillo de dientes, símbolo del compromiso, símbolo de Dios sabe qué cosas malas que te pasan por la cabeza, encadenada al protocolo de ¡Ay no estoy lista para casarme!

Por eso admiro a las chicas prácticas, tipo Sexo en Nueva York, de esas que salen con su necesercito en el bolso, usan el cepillo, lo guardan y listo. Eso son amantes consideradas que buscan lo mismo que tú. Lamentablemente hay tan pocas. Bueno igual exagero. Yo sé que aún hay algo que me hace entrar más en shock que un cepillo. El día en que me encontré a una chica que ¡se trajo las zapatillas de estar por casa! Ahí me dieron ganas de huir de mi propia casa. Así que una de dos: o vas a cama ajena (sabio consejo) y huyes con el primer café de la mañana o luchas contra tu ser y te haces hetero. Ahí sólo tienes que bajar la taza del water. El mundo ahí afuera está lleno de cepillos.

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1 comentario

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Una respuesta a “POR QUÉ UNA FOBIA AL CEPILLO DE DIENTES NO SUPONE UN PROBLEMA DENTAL

  1. Siempre me ha fascinado este submundo que rodea a los de “Sagobia”. Creo que cualquier excusa es buena para decir hasta aquí cuando algo parece acercarse, aunque sea de lejos y sin intención, a la palabra compromiso.

    Yo he conocido a quien la sola palabra le ponía los pelos de punta, y cualquier rastro mío en su casa, suponía casi como una afrenta a su persona. Lo más gracioso es que la mayoría de las veces es por pura comodidad, pero no significa nada más. A mi me da lo mismo tenerlo en el bolso, como mi líquido de lentillas. Porque no me cuesta nada recogerlo cuando se acabe y no me aterra ni me supone nada dejarlo. No es un símbolo, es cuestión de ser práctico.

    Lo mejor al final para no sentir que invades espacios ajenos y te hagan sentir de más en las casas de otros, quedar en la tuya. Así siempre sabrná donde tiene la puerta, y tu tendrás tu cepillo de dientes sin miradas de reproche ni escenas de pánico 🙂

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